Una política de cancelación que puedas cumplir
Cancelar es parte del negocio. Lo que duele es no saber qué hacer con lo cobrado. Así se escribe una política simple y se aplica siempre igual.
AloManagerPublicado el 19 oct 2026 · 2 min de lectura

Cada temporada alguien cancela: llueve, se enferma un niño, cambia el plan. Si tu política depende de quién atiende ese día, cada cancelación es una negociación. Si está escrita y tu sistema la aplica, es un trámite.
Tres decisiones y nada más
- 1¿Pides un motivo?Saber por qué cancelan te ayuda a ajustar precios y horarios. Pedirlo siempre, en un campo corto, no molesta a nadie.
- 2¿Qué pasa con lo que ya cobraste?Decide si se devuelve todo, una parte o nada según la antelación, y que alguien lo resuelva antes de cerrar la cancelación.
- 3¿Puedes retener el pago?Para cancelaciones de último momento es razonable retener una parte. Déjalo previsto para que sea una opción y no una excepción.

Escríbela para el cliente, no para el abogado
Una buena política cabe en cuatro líneas: hasta cuándo se cancela gratis, qué se cobra después, cómo se pide la cancelación y cuándo llega la devolución. Si necesitas un párrafo de excepciones, la política es demasiado complicada.
- Hasta 48 horas antes: devolución completa.
- Entre 48 y 24 horas: se retiene el 30 %.
- Menos de 24 horas o sin aviso: se retiene el 100 %.
- La devolución llega por el mismo medio de pago en un plazo máximo de 5 días.
Adapta los plazos a tu negocio: un alquiler de un día no se gestiona igual que uno de dos semanas. Lo importante es que la regla sea la misma para todos.